El malestar parece no detenerse en lo más alto del poder brasileño. Mucho menos luego de que el presidente Javier Milei doblara su apuesta y acusara -ya en Buenos Aires- a la administración de Lula da Silva de haber financiado una “campaña anti-argentina” que, según el mandatario libertario, respondería a los vínculos que su gobierno cultiva con Estados Unidos e Israel.
Desde Itamaraty, luego de que el canciller Mauro Vieira regresara de una gira en Asia, se mostraron indignados por la retórica de Milei y lamentaron la tensión que esas palabras podrían generar en las relaciones de dos países “históricamente amigos”.
Fuente: Infobae





