¿Nos vamos a acostumbrar a veranos de 60 grados? ¿A invernos de olas polares? ¿Y a desastres atomsféricos que se llevan los hogares y vidas de miles? Celebremos a nuestra Madre Tierra en su día, cuidándola como si fueramos nosotros mismos. Dejemos de quejarnos, y empecemos a hacer.
