A partir de enero, el Banco Central implementará una nueva fase de acumulación de reservas, respaldada por el crecimiento y remonetización de la economía. Con este esquema, el Gobierno procurará un objetivo más realista para el tipo de cambio y alineado con las previsiones del mercado, a través de bandas más flexibles sujetas a la evolución de la inflación, que evitarán un atraso del dólar que podría ser nocivo para el desempeño de la economía.
“Los esfuerzos de la autoridad monetaria priorizarán el objetivo de alcanzar la convergencia de la inflación doméstica al nivel de inflación internacional. El avance exitoso en la resolución de los desequilibrios macroeconómicos y la convalidación de la fortaleza del programa económico frente a la incertidumbre política originada por las elecciones de medio término amplían el horizonte de planificación, creando condiciones favorables para el crecimiento, la re-monetización de la economía y la acumulación de reservas internacionales”, precisó la entidad monetaria que preside Santiago Bausili.
Fuente: Infobae





